Preguntas más habituales
Cada proceso es diferente. No trabajo con un número cerrado de sesiones ni con intervenciones breves orientadas únicamente al síntoma. La duración depende de lo que cada persona necesite y del momento vital en el que se encuentre. A veces comprender en profundidad requiere tiempo, y ese tiempo forma parte del trabajo terapéutico.
Habitualmente las sesiones son semanales, ya que la continuidad favorece el proceso y el vínculo terapéutico. No obstante, la frecuencia puede valorarse según cada situación particular.
No es necesario llegar con algo preparado. La terapia es un espacio donde podemos pensar juntos aquello que aparece, incluso los silencios. A veces, no saber qué decir también es parte del proceso y puede convertirse en algo valioso para comprender.
Sí. El espacio terapéutico está protegido por el secreto profesional y el compromiso ético. La confidencialidad es una base fundamental para que el proceso pueda desarrollarse con seguridad y confianza.
No. Muchas personas acuden porque sienten que algo no termina de encajar, aunque no sepan definirlo con claridad. La terapia no está reservada solo para situaciones extremas; también puede ser un espacio para comprenderse mejor y atravesar momentos de cambio.
Es completamente comprensible. Iniciar un proceso terapéutico implica confianza y tiempo. Puedes escribirme sin compromiso para resolver tus preguntas y valorar si este espacio puede ser adecuado para ti.

